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  Desarrollo Urbano  
 

EL PLAN DE DESARROLLO Y LA NOCIÓN REAL DE CIUDADANÍA


 


Uno de los propósitos fundamentales del Plan de Desarrollo "Bogotá Positiva" de la administración Moreno Rojas es el que tiene que ver con la garantía eficaz y real de los derechos de la infancia.

"Los derechos de las niñas y los niños prevalecerán sobre los derechos de los demás", reza uno de los principios de esta carta de navegación de Bogotá durante los próximos cuatro años, habida cuenta que las políticas neoliberales terminaron por privilegiar lo rentístico en el espacio público en detrimento de la construcción de ciudadanía y el reconocimiento eficaz de los derechos de los sectores más débiles de la sociedad.

El gobierno del alcalde Samuel Moreno lo que busca a través de su Plan de Desarrollo es consolidar un proyecto político que cambie precisamente esa concepción y privilegie los derechos de los más débiles, comenzando por la niñez, pues a partir de la infancia es como se puede construir la noción real de ciudadano en el sentido de ser titular de derechos.

En las últimas décadas, debido a las políticas de volver rentísticas las ciudades con el único fin de facilitar el ensanchamiento al gran capital financiero transnacional y el "libre mercado" como parámetros de desarrollo y de "crecimiento", las urbes latinoamericanas, particularmente, perdieron una de sus características originarias, la de ser un lugar de encuentro e intercambio entre las personas. Es que el libre cambio de las leyes económicas no depara la felicidad ni la justicia de una sociedad.

Según el profesor italiano Francesco Tonucci, uno de los pedagogos más relevantes del mundo, autor del libro "La ciudad de los niños" e inspirador de políticas públicas en diversos países, la urbe de comienzos del siglo XXI ha renunciado a los espacios públicos que como punto de encuentro y de intercambio son imprescindibles.

Para este autor italiano, los patios, las aceras, las calles y las plazas han adquirido cada vez más, funciones asociadas al automóvil y al comercio, quitándoselas a los ciudadanos. La ciudad ha renunciado a ser un espacio compartido y sistémico, en el cual cada parte necesita de las otras, para destinar espacios definidos a funciones y clases sociales diversas, construyendo ghetos y zonas privilegiadas, vaciando los centros históricos dando vida a las modernas periferias. Las ciudades se han modificado y se han transformado en un ambiente malsano para la salud, debido a la contaminación atmosférica y acústica, lo cual contribuye a que estén sucias y sean peligrosas.

Infortunadamente, agrega Tonucci, "la ciudad ha perdido el espacio común, el espacio compartido, lo que hace de un conjunto de casas una ciudad es la presencia de espacios públicos. La ciudad de hoy prácticamente ha renunciado a este espacio porque lo ha dejado en manos de los medios privados. El coche es el dueño de la calle de hoy. Al no existir un espacio público la ciudad no sabe dónde acoger a los niños, dónde acoger a los ciudadanos y por eso va construyendo rincones separados y especializados para cada uno, el espacio para la tercera edad, el espacio para los minusválidos, el espacio para la infancia… Esto es una manera de negar la realidad de la ciudad".

Con el Plan de Desarrollo "Bogotá Positiva: para vivir mejor" se propende por construir ciudadanía y generar las condiciones para devolverle a la capital colombiana el disfrute del espacio público, privilegiando los derechos de los niños, los ancianos, los minusválidos y los más débiles de la sociedad.

Se trata en síntesis de cambiar la infraestructura inequitativa y volver más democrática y participativa a Bogotá.

En consecuencia, la ciudad que se busca consolidar, en palabras de Tonucci, cuesta mucho menos de lo que se piensa: "no es una ciudad llena de jardines para niños, sino que es un espacio abierto dónde niños, adultos, mujeres y hombres, jóvenes y viejos pueden moverse y disfrutar de los mismos lugares, cada uno con su necesidad, con su estilo, a su manera, creando nuevos modos de convivencia. La ciudad es una ciudad cuando es para todos".

"Si los niños participan en la vida de la ciudad es una forma de vivir su ciudadanía de una manera muy fuerte. Ser reconocido como ciudadano es para ellos realmente importante".

Esa es la filosofía que encierra el Plan de Desarrollo en el convencimiento de que como lo explica el citado educador europeo, "una ciudad que permite a los niños moverse y que acepta escucharlos y tenerlos en cuenta, es una ciudad que está buscando un futuro distinto".

 
     
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